Las sillas de paseo son más que solo un coche para bebés

Cuando hablamos de nuestros hijos siempre retumba en nuestra cabeza “voy a darle todo lo que yo no tuve” y desde pequeños comenzamos a mimarlos al máximo, sin sentido alguno ya que poco van a recordar de los primeros cinco años de vida.

Este tipo de conductas llevan a los padres a comprar artículos bastantes costosos con el fin de brindar la mayor calidad y confort a sus pequeños, pasando por alto lo que realmente necesitan en los primeros años complicados, donde las enfermedades, cuadros virales y golpes están a la orden del día.

Y allí comenzamos a ver niños que caminan antes de lo indicado solo por lucir los mismos zapatos que papá, o pequeñas con la piel irritada por los permisivos actos que llevan a maquillarse igual que mamá. Olvidamos lo básico.

Chupones, teteros, baberos y sillas de paseo pasan por debajo de la mesa y se conforman con que tengan un pequeño delfín o un elefante amistoso que distraiga al pequeño mientras come o pasea un domingo por la tarde. ¡Error!

Desde el propio nacimiento los pequeños comienzan a experimentar cosas nuevas que los llevan a desarrollar su curiosidad, invención, creatividad y nivel cognitivo, por lo que cada detalle es primordial.

Por tanto, un equilibrio entre precios y calidad debe ser la premisa al momento de obtener algo para el bebé, para que desde pequeño desarrolle por instinto el sentido de pertenencia con sus propias cosas, de identificar su biberón, su mamila, su ropa y todos los artículos que usa.

Las sillas de paseo forman parte de este grupo de artículos, ya que serán testigos de cada descubrimiento que haga el pequeño en todos los paseos por el parque, cuando el sol se asome a sus ojos por primera vez entre las hojas de los árboles, cuando las mariposas se posen sobre él y experimente el multicolor por primera vez en sus imponentes alas.

Este medio de transporte será por mucho tiempo su segundo hogar, la cama donde le cambien el pañal, el colchón cómodo y cálido donde duerma la siesta después de cada comida en casa de las tías y así sucesivamente.

Desde aleaciones de metal fuerte hasta resistentes esqueletos de aluminio (sillas de paseo ligeras) puro sostendrán el peso de tu hijo mientras haces las compras en un centro comercial, al tiempo que las suaves colchas resguardadas con un fondo de gomaespuma estarán amortiguando cada movimiento del pequeño durante sus sueños, eso sin contar los diversos y casi infinitos espacios y escondites donde podrás guardar la pañalera, los biberones, la muda de ropa y hasta el monedero de mamá o guindar la gorra de papá.

No es un objeto de vida o muerte, en lo absoluto, pero si puede llegar a ser el mejor aliado de los padres que desarrollen en su hijo la independencia de contar con su propio espacio sin la necesidad de mantenerlo siempre en los brazos de algún adulto enamorado de su ternura angelical.

Con este tipo de artículos, tu bebé siempre va a permanecer cómodo, por lo que no sería simplemente el “cochecito” donde transportes a tu hijo, será su guarida, su lugar de confort, el nexo entre los padres y el pequeño, ese puente que le hará saber que aun cuando no está en sus brazos, sus padres velan por él desde el extremo del mango, con una tapa que le protegerá del travieso sol que lo intenta despertar, al igual que la pequeña malla que evita que un mosquito le propine una picadura molesta que después genera alergias.

Aunque no es un miembro de la familia, las sillas de paseo son más que solo un coche para bebés, son la extensión de tu protección a tu hijo.

Puedes visitar nuestra sección de las sillas de paseo más vendidas.

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