El bien que hace al acariciar a su bebé

A los padres y a las madres les gusta abrazar, besar, estar todo el tiempo acariciando con la mano a su hijo, especialmente cuando es recién nacido y tiene ese olor delicioso que fascina a los padres. Un estudio realizado por profesionales, prueba que abrazar a otras personas puede ayudar a reducir la sensación de estrés y ansiedad.

Esta sensación se produce por la liberación de una sustancia química llamada oxitocina, conocida popularmente como “la hormona del amor”, y esta sustancia está directamente relacionada con las sensaciones de placer y bienestar, y cuando recibimos una caricia o un abrazo, por ejemplo, se liberan grandes cantidades de oxitocina.

Si para un adulto, el cariño le hace bien, imagínese para un bebé que tiene una alta sensibilidad y puede reconocer cuando alguien está siendo cariñoso con él. Por lo general, el bebé siempre está más apegado a la madre, ya que, según los estudios han demostrado que el feto desarrolla un cierto afecto por su generador, en este caso el útero de la madre y cuando el bebé nace una de las primeras sensaciones que tiene es cariño, siente que lo cuidan.

Que los padres los abrasen está bien, pero no hay nada mejor para un bebé que un abrazo, una caricia, un beso de parte de quien lo llevó durante nueve meses en el vientre, lo que hizo que se sintiera cómodo, alimentado y tranquilo y que es la primera persona que tiene un gran contacto físico y emocional al nacer.

Algunas técnicas son un gran toque para calmar y para dar la sensación de cariño al bebé, la primera es cuando la madre o el padre ponen al niño boca abajo sobre su hombro y le acaricia la espalda. Es visible la calma del niño cuando él va recostando su cabeza en su hombro, quedándose cada vez más quieto y con frecuencia termina incluso quedándose dormido en su regazo.

Otro buen consejo para el cuidado del bebé es colocar al niño boca abajo, de preferencia en la cama de los padres y con sólo el pañal y acariciarlo suavemente los pliegues de la piel del cuello, la parte posterior de los brazos y las piernas y por supuesto los pequeños pies también. Esto hace que el niño se sienta ligero, protegido y la sensación de seguridad se transmite de padres a hijos.

Colocar al niño de frente e ir muy ligeramente acariciandolo con movimientos circulares en el vientre e incluso puede utilizar un aceite sin olor y es muy bueno para dejarlo calmado y sereno al bebé, creerá que el que está mirando por encima de él estará haciendo cualquier cosa para protegerlo.

Si estás realizando un paseo con tu bebé en su silla de paseo colócale de cara a la marcha para que no pierda un detalle pero no te olvides que necesita sentir que estás ahí así que de vez en cuando acaríciale su carita.

Acaricie a su hijo, béselo y sienta mucho el olor de su hijo, ya que el contacto, especialmente el de los padres les gusta mucho.

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